Círculos de Escucha

Los Círculos de Escucha son espacios de encuentro donde la comunicación recupera su sentido original: el diálogo real, la presencia compartida y la escucha activa.

En un mundo donde la comunicación se ha vuelto ruido, estos círculos ofrecen un entorno seguro para practicar la atención plena al otro, aprender a reconocer el daño que la falta de escucha inflige al emisor, y reconstruir vínculos desde la autenticidad.

No son grupos de terapia ni talleres de autoayuda. Son un vestíbulo a una forma más profunda de relacionarse, y una puerta de entrada a las prácticas de la Tecnología de la Presencia y las Redes Vivas.

Si estás cansado de hablar sin ser escuchado, o de escuchar sin poder hablar, el Círculo de Escucha es tu lugar.

Percepción y Locura, reconstrucción del individuo y su entorno a traves de Redes Vivas

Percepción y Locura es un libro que explora la frontera entre lo que vemos, lo que creemos ver y lo que realmente está ahí. 

Redes Vivas es un programa de formación y práctica diseñado para contrarrestar la pandemia de soledad que atraviesa el mundo actual. A través de Círculos de Escucha, células de trabajo profundo y el entrenamiento en la Tecnología de la Presencia, Redes Vivas ofrece herramientas reales.

Porque la soledad no es solo una falta de compañía. Es una falta de presencia real. Y la presencia se entrena.

 

RESUMEN DEL PRIMER ENCUENTRO:

La reunión del Meetup Círculos de Escucha, Conexión real, se realizó este miércoles 24 de Junio a las 20 horas en La Terraza de San Telmo, en pleno centro de la ciudad, en donde el ambiente fue muy tranquilo, con una temperatura agradable, y una disposición que nos agradó a todos. Asistimos siete personas de las 10 previstas. En este primer encuentro surgieron las preguntas básicas acerca del propósito y proyecto de este Meetup. Para futuros encuentros, sugiero la lectura o escucha de los materiales básicos, para poder dedicar nuestro tiempo al tema que nos ocupe, y así sacar mas provecho a un encuentro ya de por si provechoso.

Se explicó brevemente la idea de “Percepción y locura, reconstrucción del individuo y su entorno a través de Redes Vivas”, presentando la comunicación como uno de los aspectos fundamentales para esa reconstrucción. Ya hay suficiente material tanto escrito como en los programas de radiotelevisión, como para tener que expandirnos acerca de los temas centrales del proyecto, y por lo tanto, considero que lo importante es tratar el tema específico del Meetup, los Círculos de Escucha. Sin embargo, no esta de mas referir las fuentes en donde se puede obtener todo el material correspondiente. La principal es la página de FB Percepción y locura, en la que se podrán ver los links a los programas ya realizados, en los cuales está el material completo.

Se estableció que una buena comunicación debe responder a ciertas características y se invito a los participantes a exponerlas, para que sea una construcción entre todos y no impuesta por un líder.

Así fue que surgieron conceptos como

  1. Escucha
  2. Aplicación y demanda de una atención completa, no dividida.
  3. Establecimiento de los limites que cada persona necesita para sentirse bien, en armonía, y escuchada.
  4. Respeto

Esto parece simple. Pero en los procesos de comunicación de las dinámicas actuales, estos principios no se aplican espontáneamente. Es por esa misma razón, y por la necesidad neurológica de integridad de nuestro cerebro, que deberíamos tomar como tarea primordial el desarrollo de estas habilidades.

  1. Mariantonieta, que nos visitó desde Italia y es profesora de español en su país, mencionó lo de la escucha, escuchar. Uno habla y el otro y otros, debe poder y saber escuchar.

Es, indudablemente, una actitud, capacidad, y conducta primordial si queremos conservar lo que es en realidad una comunicación, y, además, ¡si nos interesa nuestra salud mental! Al mismo tiempo sabemos que no es tan sencillo. Ha de ser por eso mismo que los temas que siguieron se centraron espontáneamente en condiciones indispensables para que esa escucha pueda suceder.

  1. En segundo lugar, estuvo la atención y demanda de una atención completa, no dividida.

En este aspecto, fue imprescindible la introducción del concepto de ruido de estática, como en una transmisión radial, que de hecho sucede, y afecta de manera inmediata el funcionamiento del cerebro de cada uno de los participantes. Al parecer, este órgano está dotado de mecanismos muy finos de percepción, que son afectados si no se respeta la pureza de la comunicación. En este caso, la pureza esta determinada por la atención. Cuando alguien habla y el interlocutor no pone toda su atención allí, se produce esa estática que interrumpe la comunicación y afecta negativamente los estados no solo de percepción, sino emocionales de nuestros cerebros. ¡Es como que estos están diseñados para funcionar de manera impecable y sin mucha voluntad de chapuceo!

La «pureza de la comunicación» tiene un fundamento neurobiológico profundo. La falta de atención del oyente inflige al emisor un daño que se manifiesta en forma de agotamiento, ruptura de sincronía, dolor social y deterioro de la memoria. Reconocer esta realidad permite al emisor validar su malestar como algo legítimo y al oyente tomar conciencia del impacto real de su comportamiento. Escuchar con atención no es un gesto de cortesía; es una responsabilidad biológica y relacional que sostiene el bienestar de ambos.

Por eso te digo:

¿Alguna vez has hablado con alguien y has notado que no te presta atención?

Si sentiste que tu mensaje «rebotaba», que te quedaste agotado o incluso un poco herido… no es cosa tuya. Tu cerebro estaba reaccionando de forma biológica, no era una exageración.

En un taller que realizamos, medimos este fenómeno. Y la neurociencia lo confirma: cuando el oyente no pone atención, el cerebro del que habla (el emisor) sufre un daño real.

Esto es lo que le pasa a quien habla cuando no lo escuchan bien:

 Se cansa más. Su cerebro tiene que hacer un esfuerzo extra para intentar «capturar» la atención del otro. Es como hablar en medio de un ruido ensordecedor.

 Siente que su mensaje «rebota». Los cerebros de dos personas que se entienden se sincronizan. Cuando el otro se distrae, esa conexión se rompe, y el mensaje no «resuena».

 Le duele. Literalmente. El cerebro registra la falta de atención como un pequeño rechazo o exclusión, activando las mismas zonas que se encienden con un golpe físico. No es una molestia, es un dolor real.

 Recuerda peor lo que dijo. Cuando hablas con alguien distraído, tu propia memoria se desenfoca. Terminas la conversación sintiéndote inseguro de lo que realmente contaste.

Y ojo, el oyente también pierde: cuando no escucha con atención, entiende menos, recuerda menos y se desconecta de la oportunidad de crear un vínculo genuino.

La conclusión es simple y poderosa:
Prestar atención no es un favor que le haces al otro. Es una necesidad biológica que el otro necesita para sentirse bien y funcionar. Y, además, te beneficia a ti mismo.

 Escuchar con atención es cuidar al otro… y cuidarse a uno mismo.

Con respecto a este tema, puedes consultar el articulo completo en el siguiente link:

  1. En el punto 3 : Establecimiento de los límites que cada persona necesita para sentirse bien, en armonía, y escuchada.

Aquí lo principal es conocer tu derecho legitimo a requerir una escucha que no te dañe neurológica y emocionalmente. Hubo varias sugerencias, y no se cual fue la elegida por consenso. Creo que no llegamos a eso, aunque, de todas formas, y siempre utilizando una comunicación no violenta, creo que es fundamental tenerlo claro y decirlo con la mayor claridad posible. Después de todo, seguramente el receptor, ¡no sabia que me estaba dañando!

  1.  El respeto

Obviamente hay diferentes niveles de respeto y de sutileza. Pero, aun entre los que parecen estar de acuerdo con la necesidad de respeto, hay un tema que también me gustaría tocar, aunque sea tangencialmente: El exceso de comunicación como falta de respeto y consideración hacia los otros, involuntaria, pero que sin embargo promueve resultados adversos en el establecimiento de conexiones genuinas.

A veces, cuando una conversación nos apasiona, es fácil dejarse llevar y ocupar más tiempo del que corresponde. Nos pasa a todos. Pero el congestionamiento comunicativo —esa tendencia a no soltar el micrófono— no es un «exceso de entusiasmo» ni una simple «forma de ser». Es, como mínimo, una falta de atención a las reglas básicas de la interacción humana. Y cuando se vuelve un hábito, lo que parece un gesto de protagonismo termina restando puntos: la percepción que los demás tienen de quien acapara se deteriora, las relaciones se desgastan y el grupo pierde la riqueza de las voces que quedan silenciadas.

Aprender a presentar un discurso con principio y final, y a dar el lugar a los otros para que comenten o compartan sus propias experiencias, no es un gesto de cortesía. Es la condición mínima para que la comunicación sea, efectivamente, comunicación. Y también es una forma de sumar: sumar respeto, sumar conexión, sumar valor a los demás y, paradójicamente, sumar valor a uno mismo.

Gracias a todos y cada uno de vosotros por estar en el primer encuentro del Círculo de Escucha/Conexiones Reales.

LEER: Trilogia Neurociencia y comunicacion: https://aliciaquaini.com/trilogy-on-the-neurobiology-of-communication/

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